Francisco Camps descubre que el juicio por soborno era solo una broma que le habían montado sus amigos los jueces
El jurado popular declara que el expresidentes Valenciano «solo es culpable de querer vestir bien»

“Ay, amigo Camps... Paco. Paquito. Que te pensabas que lo del juicio iba en serio, eh. Jajaja. Ay... I-NO-CEN-TE”. Con estas palabras y una muy heterosexual palmada en el culo ha archivado hoy el juez la causa abierta contra Francisco Camps. Se le acusaba de haber recibido sobornos por parte de la trama corrupta Gürtel, pero la mayoría de un jurado popular formado por 9 personas ha considerado que era inocente. El resultado final: 4 a 5. Justísimo. Como el partido del Barça-Madrid de la copa del Rey. Y además, con una actuación arbitral también muy discutida. Solo faltaba que al final del juicio apareciese Iker Casillas para gritarle al juez “vete de fiesta con ellos a celebrarlo, tanta polla, tanta mierda”.
Pero mal nos pese a algunos, el veredicto estaba cantado desde el primer día. Es lo que pasa cuando dejas estas cuestiones en manos de un jurado popular de España, un país en el que Gran Hermano es líder de audiencia. ¡Si es que los trepas caen simpáticos! Puede que Francisco Camps nos haya robado los impuestos, sí, pero también nos ha robado los corazones. Y además viste tan bien…
Y esto a pesar de que las pruebas contra Camps eran demoledoras. Entre ellas, destacan unas escuchas telefónicas en las que el ex presidente valenciano y “El Bigotes”, uno de los cerebros de la trama Gürtel, se cuchicheaban piropos almibarados como dos tortolitos en celo. Que si “amiguito de mi alma”, que si “te quiero un huevo”, que si “ai se eu te pego”, que “si te voy a hacer un traje de saliva”.
Afortunadamente, el abogado de Camps es un hombre listo que ha sabido explicarles a los miembros del jurado popular que a veces las palabras de los políticos dicen exactamente lo contrario de lo que parecen decir. Así, por ejemplo, un “te has pasado veinte pueblos con mi regalo” en realidad significa “NO SOSPECHO qué apuesto dirigente de Orange Market con bigote fardón habrá puesto debajo de mi almohada este traje digno de un semidiós, de la misma manera que TAMPOCO SOSPECHO a qué empresa privada la van a adjudicar unos servicios públicos a dedo con los que se va a forrar para así PRESUNTAMENTE poder comprar más trajes al presidente de NO SÉ QUÉ comunidad autónoma ubicada entre Cataluña, Aragón, Castilla-La Mancha y Murcia”. Y mucho guiño-guiño y mucho codazo-codazo.
Con el desenlace de este juicio hemos aprendido dos lecciones. La primera es que al pueblo no se le puede dejar hacer nada. Los ciudadanos son unos necios embrutecidos que no saben diferenciar un político de un ladrón. Así que menos democracia y más tecnocracia. La segunda es que, en España, para ganar un juicio hay que saber mucho de derecho, pero sobre todo de derechas.